Gritos y más gritos se escuchaban desde la cocina, así que salí corriendo al patio siguiendo el ruido de la discusión.
Tonino: ¿Por qué tenés que romper todo lo que agarrás? ¿No te podes quedar quieto?
Carmelina: ¡¡Chicos!! ¿Por qué se pelean? ¿Que pasa acá?
Tonino: Fue su culpa…
Crisanto: Yo sólo estaba jugando… (Agacha la cabeza y una lágrima se asoma en su carita)
Tonino: ¡Ya sos grande para jugar!
Carmelina: ¡Dejen de pelearse! Ahora lo arreglamos y listo. (Haciendo un moviendo con sus pequeñas manos y enganchando así las dos partes del ______ que se habían desprendido) ¿Ven? Ya está. ¿Tanto escándalo por eso? (Esboza una sonrisa)
Eran mis hermanos. No me gustaba verlos pelear pero, por otro lado, me causaba gracia que una cosa tan sencilla haya sido tema de semejantes griteríos. Los quería a los dos y me llenaba de amor ver sus caritas cuando vieron todo solucionado, en especial la de Crisanto que se había salvado de seguir escuchando los retos de Tonino.
Éramos una familia muy grande. Mi papá, mamma, Palmina, después venía yo, después Tonino, Crisanto, Giuseppina, Gino y por último el bebé que estaba en la panza de mamma. Había dos años de diferencia entre cada uno de nosotros. Palmina tenía doce y yo diez, y por ser las mayores nos tocó tener también más responsabilidades.
- ¡¡Carmelina!! ¡¡Carmelina!!. ¡Ayudame que no puedo con esto! ¡Es muy pesado!
Mamma me llamaba. Con su panza que no paraba de crecer, necesitaba ayuda.
Estábamos separando la ropa que había que lavar en el río cuando los griteríos empezaron y un “¡Andá a fijarte que está pasando!” de parte de mi mamma, me obligó a salir corriendo al patio, y después regresar cuando ella necesitó de mi ayuda.
Cuando todo se arregló seguimos separando la ropa, buscando en las habitaciones cuáles eran las que estaban sucias, sacando las sábanas, preparando el jabón y el cesto para que mamma pudiera cargarlas las tres cuadras que nos separaban del río.
El canto de los pájaros y el sonido del viento moviendo las hojas de los árboles se convirtieron el silencio. La calma desapareció. Se empezaron a escuchar como ruidos de abejas que venían hacia nosotros, abejas gigantes. Esos ruidos tan feos se acercaban y eran más y más fuertes…la tierra empezó a temblar, todo se movía, parecía que mi casa se iba a caer. Salí corriendo otra vez al patio para verlas. Miré al cielo y no eran abejas, era algo más feo, más grande, eran unas cosas gigantes de metal negro y con alas que venían y oscurecían el cielo… filas y filas de aviones que venían de tres en tres… de tres en tres... la fila seguía hasta que se perdían a lo lejos, eran más de cien…
Tonino y Crisanto me abrazaron tan fuerte que casi me quedé sin aire, no los había visto venir, estaba como dormida, no sabía qué hacer, no sabía qué era lo que estaba pasando.
- ¡Mamma! ¡Mamma! (Con caritas de susto y abrazados, los tres empezaron a gritar casi haciendo un coro)
Mamma cargando a Gino en los brazos salía corriendo de la casa.
- Tus hermanos… ¡Tus hermanos! ¡Carmelina, tus hermanos!
Salí corriendo, no sabía a dónde iba, faltaba Giuuseppina. Fui a la habitación y estaba durmiendo, la alcé y salí. Afuera estaba mi mamma junto a Palmina y el resto de mis hermanos.
- ¡Al bosque! ¡Corran, corran!
Casi no había tiempo para ponerse a pensar, sólo teníamos que escondernos.
Toda la gente corría igual que nosotros, todos iban al bosque. Corrían gritando, corrían llorando. Corríamos lo más rápido que podíamos para poder escondernos de los aviones… Sólo quería que todo terminara, quería despertarme y que todo fuese un horrible sueño.
Seguimos a la gente. Estaba aturdida. Llorábamos porque no sabíamos nada, llorábamos porque era lo único que podíamos hacer. ¿Qué está pasando? Los aviones seguían acercándose y tiraban como una lluvia de pesados caramelos grises, uno detrás del otro. Uno detrás del otro y parecía que no se les iban a terminar nunca.
Mamma trataba de tranquilizarnos, nos decía que estaban bombardeando en la ciudad, nos decía que no iban a llegar hasta acá. ¿Pero por qué teníamos escondernos entonces?
-Tírense al suelo y tápense bien fuerte los oídos. Acá vamos a estar bien… (Gritaba con un tono de mando)
Con los ojos nublados por las lágrimas los podía ver entre las ramas de los árboles… No entendía nada. Abrazada con Crisanto y Jusepina esperábamos a que todo terminara, esperaba despertarme de esta pesadilla. Hacía fuerza, me pellizcaba la pierna pero nada pasaba, todo seguía ahí...
_“¡Dios ayudanos, protegenos!” (Murmuraba, y empezó a rezar en voz baja…) Padre nuestro que estás en los cielos…
Pasaban por arriba nuestro, oscureciendo el cielo, tapando el sol…
- …No nos dejes caer en la tentación y líbranos de todo mal. Amén.
Pero ya no tiraban las bombas, ya se las habían gastado. ¿Volverían? Quizás que se habían ido a buscar más...
Esperamos y esperamos. La gente se empezó a levantar del piso, tan despacio, tan cuidadosamente como un pájaro en peligro. Miraban para todos lados, en especial al cielo esperando no encontrarlos devuelta. Los hombres se encargaron de recorrer el bosque, de ver si todos estábamos bien.
Era verdad, no habían llegado hasta acá, mamma tenía razón. Pero yo seguía sin entender qué había pasado. Pero ahora tenía que calmarme, tenía que tranquilizarme para poder tranquilizar a los más chiquitos que no paraban de llorar. Mamma trataba de responder sus preguntas diciéndoles: “hay gente mala que quiere romper los puentes y las vías del ferrocarril, pero acá no hay eso, así que no van a venir. Igual tenemos que escondernos para que no nos vean”
-¿Y papà? ¿Dónde está papà?
Papà había viajado a la cuidad… ¿A la cuidad? Fue ahí donde tiraron bombas los aviones… El corazón me empezó a latir muy fuerte y una tristeza que me hacía doler el pecho me dejó sin aire… Las lágrimas seguían en mi cara cuando devuelta empecé a llorar, ¿él estaría bien?
Lo escuché… Nadie se esperaba lo que había pasado. Todos pensaban que la guerra había terminado, se decía que estaban por firmar la paz y ahora todo era muy confuso. ¿Qué había pasado entonces? “Fueron los norteamericanos” “quieren destrozar los puentes importantes para bloquear los accesos” “centenares de muertos”” la mitad de la ciudad destruida”, palabras y palabras…
¿Quienes no tenían que pasar…? ¿Y papà…?
Antes las cosas no eran así, antes todo era tranquilo. Ahora ellos siempre caminaban, corrían, gritaban por todos lados. Fue su culpa. En este momento sólo quería dejar de escuchar estos gritos y escuchar los de Tonino y Crisanto mientras discutían antes de que el bombardeo empezara.
Cuando las cosas se tranquilizaron un poco, cada uno empezó a volver a su casa, nerviosos, llorando, con miedo de que volvieran...
Sentados en el piso de la cocina, calladitos, casi inmóviles estaban mis hermanitos y primos no se alejaban de nosotros. Todos estaban en mi casa, los tíos, los nonos, todos… Y mientras la comida se hacía despacio sobre el fuego me senté con los más chiquitos a contarles un cuento que hablaba de conejos y leones.
Parecía que el tiempo se frenaba de a poco, casi podía contar cuánto tardaba una gota en caer del techo al piso… ¡Hasta podía sentir el golpe…!
Sirvieron la comida, el silencio interrumpía los murmullos de preocupación. Y llegó, ¡mi papà estaba bien! Fue como si el tiempo hubiera recuperado su ritmo, todo estaba bien. Todos lo abrazamos y la casa estalló en alegría. Parecía cómo si se hubiese ido de viaje y vuelto después de mucho tiempo. El peso que tenía estancado en el pecho de golpe desapareció y me sentí feliz ¡Gracias a Dios la familia estaba unida otra vez! Y eso era lo que importaba.
Él vio los aviones más de cerca, él sintió con más fuerza la caída de las bombas, pero todavía no había llegado a la ciudad y quizás eso fue lo que lo salvó de la desgracia, y gracias a eso ahora podía estar con nosotros.
Hoy no era un día más. Esa imagen todavía seguía en mi cabeza…esos monstruos voladores volvían una y otra vez como si todo volviera a pasar. Me imaginaba las bombas cayendo sobre las casas y sobre las personas. Yo no lo había visto…pero sin duda eso fue lo que pasó y no podía sacármelo de la cabeza. Ya nunca más me iba poder olvidar de ese ocho de septiembre.
De repente, estaba en el bosque con mi prima Anna y Palmina jugando entre los árboles. De algún lado salió Crisanto corriendo y gritando, había tirado una piedra en un nido de avispas, y detrás de él aparece Tonino, todos tuvimos que correr porque nos iban a picar. Corrimos, corrimos y corrimos hasta que Tonino encontró una especie de antorcha y la empezó a agitar delante de ellas moviéndola de un lado a otro, tratando de espantarlas y funcionó, al acercarse se les quemaron las alas y cayeron al piso. Desperté.
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Hola Caro! Sería bueno que revises el diálogo del principio:
ResponderEliminarTonino: ¿Por qué tenés que romper todo lo que agarrás? ¿No te podes quedar quieto?
Carmelina: ¡¡Chicos!! ¿Por qué se pelean? ¿Que pasa acá?
Tonino: Fue su culpa…
Crisanto: Yo sólo estaba jugando… (Agacha la cabeza y una lágrima se asoma en su carita)
Tonino: ¡Ya sos grande para jugar!
Carmelina: ¡Dejen de pelearse! Ahora lo arreglamos y listo. (Haciendo un moviendo con sus pequeñas manos y enganchando así las dos partes del ______ que se habían desprendido) ¿Ven? Ya está. ¿Tanto escándalo por eso? (Esboza una sonrisa)
Así planteado pareciera una obra de teatro. ¿Por qué no pensás otra forma de presentarlo? Podrías consultar en algunas novelas cómo aparecen escritos los diálogos, hay muchas formas de encarar esto. Si conseguís algún libro de Saramago (seguro encontrás alguno online, si en tu casa no tenés), vas a ver una forma bien distinta de trabajar diálogos. Otra opción es buscar el cuento "La señorita Cora", de Cortázar.
Saludos!
Emilia
¿Y no puedo usar ese recurso para armar el texto?
ResponderEliminarSi le saco lo que está entre paréntesis, ¿no dejaría de parecer una obra?
A lo largo de todo el texto uso conversaciones. No puedo tomar los diálogos como los utiliza Saramago porque se confundirían con el relato desde el punto de vista de Carmelina y sus pensamientos... la idea es que las conversaciones sean sacadas de la "realidad" del personaje y todo el resto (lo que está narrado en primera persona) sea una interpretación de Carmelina de lo que vive.
Con lo que me dijiste creo que no lo estoy haciendo bien entonces... Cuando tengo una solución a ese problema lo aviso...
Hola Carolina, después de algunos problemas para entrar en tu blog, lo logré y ya me puse al día con todo lo que trabajaste, algunas cuestiones:
ResponderEliminar*Hay un libro de Jorge Boccanera, "Tierra que anda", que habla sobre el exilio, son diferentes tipos de textos (entrevistas, poesías, citas), interesantes porque hablan sobre esta cuestión de tener que irse y volver o no. Quizás no te sirve tanto para ésta parte del trabajo, pero sí para la etapa final o cuando decidas continuarlo.
*Y sobre Ana Frank, hace muuuuchos años, leí la biografía de ella, escrita por Carol Ann Lee ("Biografía de Ana Frank 1929-1945"), no sólo tiene buenas partes del diario, sino que también habla del antes y después de la guerra, exactamente de todo lo que querés plantear sobre tu abuela. Te lo recomiendo. La verdad es que yo lo leí a los doce años más o menos, fue un regalo de mi mamá, pero lo he visto hace poco en librerías, si te interesa, fijate si lo conseguís!
*Sobre la primera parte de la primera parte, acuerdo con Emilia con lo del diálogo del principio. Claro que hay muchas formas de relatar un diálogo, pero ésta se parece bastante a una obra de teatro. Fijate si conseguís alguna para leer y podrás ver los parecidos. O sino, aparte de Saramago, Caparrós en "El Interior" también utiliza diálogos a lo largo de todo el libro y si prestás atención, verás que lo hace de una forma muy particular.
*O quizás te interesa plantearlo como una obra de teatro, sería otra opción interesante, no? En tal caso, tendrías que revisar el resto de los diálogos y las descripciones de lugar. Y averiguar mucho más sobre los estilos del teatro. Es otra opción, decisiones de escritor, dicen.
*El resto del texto me gusta mucho, sobre todo las descripciones de lugares, de ruidos, de sonidos, de situaciones, las mezclas (esa discusión del principio -ese griterío entre los hermanos- y la necesidad que tiene el personaje de volver a ese ruido y alejar de sus cabezas, el de las bombas), me gustan, me gusta...
Ahora espero la continuación...
Andrea.-